Academia Policía Nacional y Guardia Civil

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TASER la pistola que ‘pausa’ al agresor

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Sujetado por dos compañeros, se prepara para recibir la descarga. Siente cómo sus músculos se agarrotan y acaban bloqueándose. Su cuerpo se relaja. Respira, puede comunicarse sin dificultad, aunque sin mover un solo músculo. Cae al suelo. Tras un máximo de cinco segundos, es capaz de levantarse por su propio pie y vuelve a la normalidad. La recuperación es inmediata. El relato corresponde a la experiencia vivida por uno de los policías locales de Marbella que se han sometido, voluntariamente, a probar los efectos de la pistola eléctrica conocida como Taser, que este verano portarán los agentes de dicha localidad. “Son dispositivos electrónicos pensados para hacer el menor daño posible al agresor. Hay zonas en las que no se puede disparar, como los genitales o el cuello. Tampoco a embarazadas, niños o ancianos”, apostilla el agente, que asegura que el objetivo es “salvar vidas”, dado que un arma de fuego “puede provocar la muerte o lesiones irreversibles”.

Las Taser, en palabras de Javier Galán, director técnico del producto en Aasias, empresa que distribuye esta modalidad de pistolas en España, son un incapacitador neuromuscular que, tras accionar el disparador, lanza, a una distancia de hasta siete metros, dos dardos que se clavan en el agresor, que sigue manteniendo el control de los pulmones, puede gritar o respirar. El corazón, matiza, no se ve afectado. “Durante los cinco segundos tenemos una ventana de oportunidades, es como hacer una pausa de la persona. Da tiempo a que el policía se posicione para reducirla e intervenirle los elementos peligrosos que lleve”, sostiene.

La pistola eléctrica puede generar hasta 50.000 voltios, pero los defensores minimizan sus riesgos y aseguran que la intensidad de las descargas dista mucho de la considerada como letal. En España ya hay distribuidas unas 800, la mayoría de ellas, en las policías locales. La empresa responsable considera que las críticas que también reciben se basan en el “absoluto desconocimiento” del producto y en la pretensión por “atacar” a los cuerpos policiales. “Es inevitable que en las detenciones cada año muera alguien, a veces por el esfuerzo físico para huir de la Policía. Pero ninguna sentencia judicial en España ni en Europa recoge que el Taser haya sido la causa del fallecimiento. No tiene energía suficiente. Más de 600 estudios universitarios de todo el mundo muestran que no es lesivo para el cuerpo humano”, recalca el portavoz de Aasias, convencido de que en este país, a diferencia de en otros, “no se hace un uso indiscriminado”.

Marbella se convertirá así en el primer municipio de la provincia de Málaga en dotar a sus agentes de este arma no letal, que permite la inmovilización temporal e instantánea de un sujeto fuera de control. Cuatro instructores ya han recibido la formación correspondiente para su utilización responsable y serán ellos los que preparen, de forma progresiva, al resto de la plantilla. La Jefatura ha adquirido un total de cuatro unidades. Cada una de ellas cuesta unos 2.000 euros.

La previsión es seguir incrementando la partida destinada a esta compra con idea de que la herramienta, en palabras del jefe del servicio operativo de emergencias de Bomberos, Policía y Protección Civil de Marbella, Santiago Montero, sirva al agente para “defenderse de un ataque violento”, además de evitarle “daños” tanto a él como al agresor. En el 60% de los casos, podría funcionar como elemento disuasorio.

La defensa eléctrica tiene un disco duro que registra cada disparo. Quedan fijados el día y la hora de su uso. “El policía no puede sacarla a su libre albedrío. Es un arma seria, regulada y controlada por la Jefatura. Ni el fabricante ni el agente tienen posibilidad de modificar los datos, que puede requerir el juzgado si hubiera diferencia de opiniones sobre si se ha disparado o no”, indica el director técnico del producto. Solo se llega a emplear “un 15 ó 20%” de las 100 veces que se desenfunda. En el resto es efectiva la “simple exhibición”.

Pese a estar en el punto de mira por relacionarla, entre otros, con la muerte de un ex jugador que recibió varios disparos en Reino Unido, el uso de esta pistola es una antigua reivindicación de las organizaciones de las fuerzas de seguridad, entre ellas el Sindicato Independiente de Policía de Andalucía (SIP-AN), cuyo portavoz, Óscar Camacho, aplaude la idea de que los efectivos locales de Marbella vayan a disponer de ellas. Así, subraya su utilidad para inmovilizar a personas agresivas que se encuentran, por ejemplo, bajo los efectos del alcohol o las drogas o bien protagonizando un caso de violencia de género. “Si el policía se coordina con su compañero puede detener al individuo, esposarlo y permitir que se tranquilice. Es también una forma de intimidarlo, nadie quiere recibir una descarga”, añade el responsable sindical. El riesgo para la salud “es mínimo” a diferencia del que conlleva un disparo con arma de fuego o el uso de la defensa reglamentaria.

El Sindicato Unificado de Policía Nacional (SUP) continúa solicitando la compra de estos dispositivos, sobre todo en la Costa del Sol, donde, en palabras de la secretaria provincial, Mariló Valencia, existe un mayor índice de delincuencia. “Creemos que es un arma intermedia entre la pistola y la defensa personal, que se queda corta o escasa. Sería muy útil, siempre que se reciba la formación adecuada”, afirma.

En el caso de la capital malagueña, la idea de incorporar esta herramienta en la plantilla no desagrada del todo al área de Seguridad del Ayuntamiento, aunque el objetivo, por el momento, es evaluar los posibles riesgos – principalmente cuando el sujeto cae al suelo tras recibir la descarga- y analizar la experiencia de los municipios que ya están adquiriendo esta pistola. En cualquier caso, el concejal, Mario Cortés, recalca que no todos los efectivos contarían con ella, sino que se le daría prioridad al Grupo Operativo de Apoyo (GOA), que suele enfrentarse a intervenciones más violentas.

También la Dirección General de la Guardia Civil está realizando un estudio de mercado para valorar la conveniencia de proporcionar armas eléctricas a los efectivos. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) asegura que meses antes había lanzado la propuesta al entender que esta defensa servirá para reducir el riesgo a sufrir lesiones u ocasionarlas en las actuaciones. El siguiente municipio en sumarse podría ser Vélez-Málaga, que ya se ha interesado en facilitárselas a sus agentes.

Varios ejemplares de la pistola eléctrica.

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